Queremos que se vea a la persona con Síndrome de Down de otra forma

“Creo que los calendarios de este año van a hacer que la gente vea de otra manera a la persona con Síndrome de Down”
Desde hace tres años, Rodian González es el autor de las fotografías que ilustran los calendarios de Down Mérida. En ellos a través de la creatividad y la reproducción de imágenes cotidianas protagonizadas por nuestros chicos –desde el más pequeño, al más mayor- hemos querido que todos nuestros colaboradores tuvieran presente durante un año entero qué significa ‘El Valor de la Discapacidad’ –ya sabéis ese programa que apuesta por la normalización y la inclusión real de las PSD en todos los ámbitos de la sociedad- reinvidicando la inclusión social y laboral. Este año, Rodian hizo una apuesta distinta: reflejar el interior y el exterior de las personas por las que trabajamos a través del retrato. Sin calificativos. Imagen y sentimiento puro. El resultado es evidente. Lo ha conseguido con creces.

-¿Cómo llegaste al mundo de la fotografía?

Fue una cosa de casualidad y tardía. Muy tardía. Yo era peluquero y un buen día, un amigo me dejó una cámara. Empecé a hacer fotos y descubrí que aquel mundo me alucinaba. Comencé a formarme, al principio compaginándolo con la peluquería, pero luego ya deje las tijeras y me dediqué exclusivamente a la fotografía.

-Y desde entonces has hecho de todo. Fotoperiodismo, campañas publicitarias, fotografía artística, documental…¿dónde te encuentras más a gusto?

Sin duda en el fotoperiodismo. Formar parte de la actualidad sin que nadie se dé cuenta de que estas allí me encanta. Hago sesiones de fotos, hago fotografía documental, pero el fotoperiodismo es lo que más me gusta, sin duda.

-¿Podrías relacionar entonces el fotoperiodismo con las sesiones de retratos que, por ejemplo, has trabajado este año para los calendarios de Down Mérida?

No se puede comparar, aunque tiene su punto en común. Me explico. Las sesiones que habíamos hecho para los calendarios de otros años eran más artísticas. Nosotros montábamos la escena imitando situaciones reales y creábamos a los personajes, también imitando a personajes reales, que luego fotografiábamos. Pero en las sesiones de este calendario hemos intentado trasmitir una realidad, -ahí está el punto de unión con el fotoperiodismo- la de la diferencia que nos hace iguales a todos.

-Pasados unos meses de esas sesiones, ¿cómo las recuerdas?

Me sorprendieron, y aún hoy lo hace, las ganas, la sinceridad, la trasparencia y el empeño por trabajar desde el más pequeño hasta el más mayor de los participantes, que ya me gustaría a mí que tuvieran muchas otras personas. Estoy acostumbrado a hacer sesiones de fotos, y los protagonistas se quejan mucho. Nuestros chicos no lo han hecho, muy al contrario con su espontaneidad y su entrega me han dado muchos conocimientos sobre cómo tratar al modelo que, creo, serán buenos para mis trabajos futuros.

-La idea de que este año el calendario estuviese basado en retratos salió de ti. Tú fuiste quién propuso el género. ¿Por qué?

Pues casi por una cuestión personal. Otros años hemos hecho fotos de grupo, pero yo quería relacionarme más intensamente con los chicos, mantener un cara a cara más enérgico entre modelo y fotógrafo. Estaba seguro de que así íbamos a conseguir unas instantáneas que trasmitieran mucho más que las de otros años, más potentes, y creo que lo hemos conseguido.

-¿Y qué trasmiten, según su autor, esas imágenes?

Trasmiten alegría. Trasmiten la esperanza, sinceridad y trasparencia del ser humano. Van a hacer que la gente piense de otra manera, que vea de otra forma a la persona con Síndrome de Down. Una persona distinta en sus rasgos, sí, pero igual en sus ansías personales. Pretendo que cualquiera que vea estas fotos, tenga un espejo dónde mirarse. Que vean sinceridad, que las personas en sí no tenemos maldad, que hay que vivir sin complejos.

-¿Qué diferencias ves entre las sesiones fotográficas con personas con discapacidad y las que haces a personas sin discapacidad?

Aparte de lo que ya he comentado de la falta de complejos y de la entrega…no veo más diferencias. Lo mejor, como ya he dicho, es que las personas con Síndrome de Down se apasionan por lo que hacen y lo hacen de la mejor manera posible…eso como profesional es muy gratificante.

-¿Cómo han sido las sesiones?

Muy divertidas. Los chicos más mayores me han contado sus vacaciones, sus historias con sus amigos…Con los más pequeños, las anécdotas las protagonizaron sus padres y su incredulidad de que en algunas sesiones sacáramos fotos buenas. Ya te digo que me han ayudado mucho y que la complicidad de todos,… adultos, enanos, sus padres, los técnicos,… es la base de este trabajo.

-¿Qué significa para ti trabajar con personas con Síndrome de Down?

Pues significa un chute de recarga de pilas. De encontrarte con situaciones espontáneas que significa que en medio de tú sesión te sacan a ti la sonrisa. Significa que te llevas, cada vez que trabaja con ellos la batería full para algún tiempo. Besos, abrazos, complicidad…es lo que me llevo cada vez que trabajo con estos chicos. Lo mismo cuando me ven por la calle, cuando me encuentro alguno en su trabajo, en la Asamblea... Eso no está pagado con dinero.

-Cada vez menos, pero no es raro encontrarte en medios de comunicación con noticias sobre la negativa de locales o particulares a aceptar a personas con discapacidad. ¿Qué opinión te merecen esas actitudes?

Si estamos hablando de circunstancias laborales, que la persona o personas no son en absoluto profesionales. Son actitudes del siglo XV, de no tener educación, de mirarse en el ombligo y de no tener en absoluto empatía hacía lo diferente, teniendo en cuenta que todos somos distintos.

-Este es el tercer calendario en el que trabajas. Cuándo ya está montado y en la calle, ¿con qué ojos miras ese trabajo?

Pues como cualquier otro trabajo. Con ojo crítico. Los fotógrafos somos así. Lo que hoy me parece perfecto mañana no me gusta y siempre veo algo que se puede mejorar…Te pongo el ejemplo de antes, durante dos años hemos trabajado fotos en grupos, en pareja…es muy difícil que en una foto de esas saques a dos personas igual de bien, siempre te gusta una cara más que otra, una expresión más que otra. Por eso este año quería un trabajo de retratos, un trabajo personal, que mostrase la calidad humana de cada uno de los participantes,…

-¿Qué te resulta más complicado, retratar a niños o hacerlo con adultos?

Los niños, siempre. Son más revoltosos. En general, para ellos la cámara es un elemento extraño que no les atrae, que no les llama la atención y por tanto no te la prestan, por eso a mí me gusta jugar con ellos antes de la sesión, que cojan confianza conmigo y reconozcan mi voz. Cuando eres adulto eres consciente de que estás ahí por algo y, cueste más o cueste menos ponerte delante de una cámara, creo que es menos complicado hacer una buena foto.

-De todas las fotos que has hecho a nuestros chicos en estos años…¿miras alguna de manera especial?

Muchas…pero curiosamente, la mayoría no forman parte de los calendarios, algunas sólo son fotos mentales. Recuerdo, por ejemplo, las fotos que hicimos en el Parque de Bomberos, para el calendario de hace un par de años. Aquel recuerdo no tiene precio. Les quedaban los trajes gigantes, los cascos aún más…pero aquel día nos lo pasamos genial, nos reímos muchísimo y tengo un recuerdo maravilloso, de los chicos, de los bomberos que nos ayudaron un montón. Mi otro gran recuerdo es el macuto que me regalaron con el icono del smile…es dónde llevo mi cámara personal, la que me llevo a los viajes y con ese macuto…siempre los llevo a ello.

-Discapacidad, inclusión, Síndrome de Down,…que te sugieren esas palabras…

La misma diferencia que hay entre tú y yo. Todos somos distintos y todos tenemos capacidades diferentes. Lo importante es aprender a vivir con ellas y que todos aprendamos a respetarlas.

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